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Los 10 errores más frecuentes del Coaching

El Coaching es una disciplina relativamente nueva y está en constante expansión; es por eso que es muy importante que las bases sobre las que se trabaje sean sólidas y podamos ser capaces de esquivar una serie de errores que pueden hacer que una sesión de Coaching deje de ser tal.

Podríamos encontrar muchos casos, pero hoy en este artículo hablaremos de los más comunes.

 

 

  1. Reaccionar

 

 

Es posible que lo primero que se piense tras una declaración de un ESTADO CRASH de un Coachee es que haya que hacer algo y mostrar una reacción. En estos casos, estamos subiéndonos al barco del Coachee y apoderándonos de sus remos en el momento en el que reaccionamos y ponemos nuestro mapa al escuchar algo que nos está contando, ya sea con su comunicación verbal o no verbal.

 

Aquí, la sugerencia sería poder simplemente escuchar y en caso de querer provocar un cambio en el Coachee, parafrasearle (sin modificar su literatura -respetando adjetivos y verbos clave-, mostrando presencia y sosteniéndolo).

 

  1. Sermonear

 

En la línea de lo anterior, un claro ejemplo de poner nuestro propio mapa es darle al Coachee un discurso de lo que nosotros creemos que debería ser. En este caso, en el momento en el que estamos sermoneando con nuestro mapa, nos estamos poniendo por encima, dejando la posición del Coachee como “no válida”.

 

Una de las máximas con las que se trabaja en PNL (y en Coaching Existencial) es que “la persona ya tiene los recursos”, por lo que se podría ver qué parte del sermón es juicio y propio mapa, limpiarlo y buscar una solución como buscar preguntas potentes para que el Coachee saque lo mejor de sí.

 

  1. Abusar de sugerencias

 

Otra situación en la que queda patente que la Escucha y el Sostener del Coach están siendo de sospechosa calidad es cuando en las intervenciones del mismo hay una alta carga de sugerencias, sin que sea el propio Coachee el que llegue a sus conclusiones.

 

En su lugar, una escucha del diálogo interno del Coach sería un muy buen ejercicio, revisar si las sugerencias pueden quedarse “en la recámara”, anotarlas en las observaciones del propio Coach… y reconectar con el Coachee. Puede que simplemente con movimientos sutiles (comunicación no verbal) o volviendo a poner el foco en las declaraciones del Coachee y parafraseando lo más importante, dejando espacio para que él mismo sea quien encuentre las posibilidades.

 

  1. Ser blando

 

En ocasiones, uno de los errores en los que se cae es ver un Coachee con carácter fuerte y tenerle demasiado respeto, sin atreverse a confrontarle.

 

Confrontar a según caracteres es bueno, sin tener que llegar a un “combate”… Lo importante es “No creernos la película del Coachee como si fuera la única posibilidad” y probar a devolverle algo que a lo mejor le pueda sacar de su zona de confort.

 

  1. No gestionar el proceso

 

En los procesos de Coaching no hay una línea recta, cada proceso es un mapa nuevo por recorrer. Es por eso que el Coach tiene que tener claro los límites de cada fase y gestionar el avance y retroceso en el mismo. Si vemos que a un Coachee le cuesta avanzar y pasar a la acción, que se queda bloqueado entre medias, estaría bien poder ver que hay ese bloqueo y actuar en consecuencia, acompañando al Coachee a que pueda ver en qué punto de su proceso está.

 

Lo mismo podríamos decir de los procesos que no se cierran: en ocasiones puede ocurrir que el proceso se “termine” de manera inconsciente por parte del Coachee y no se le pueda dar un cierre por no haber gestionado correctamente el proceso. Una posible acción aquí sería poder hablar con el Coachee para poder tocar este tema y preguntarle en qué punto de su proceso siente que se encuentra.

 

En la mayoría de las ocasiones, es tarea del Coach saber leer al Coachee y ver evidencias que puedan dar pistas de en qué fase se encuentra.

 

  1. Ser limitado

 

Un proceso de Coaching puede acoger infinidad de posibilidades, herramientas y estados. El Coachee tiene en su poder su propio camino y empoderamiento, y el Coach tiene en su poder una linterna muy poderosa que puede ampliar los grados de giro de la mirada del Coachee.

 

Para recordarnos este error en clase positiva, simplemente tenemos que mirar a la O (de la palabra OPEN) de COACH, como pequeño truco mnemotécnico, que simbolizaría esa Apertura del Coach, a mirar más allá de sus propias creencias y mapas mentales.

 

  1. Estar descompasado

 

Aquí podemos referirnos a esas “micro-desconexiones” que puedan haber cuando el Coachee va a seguir hablando después de una pausa y el Coach ha aprovechado para intervenir, sin haber observado previamente que el Coachee estaba a punto de declarar alguna perla.

 

Saber acompasarse con el Coachee puede no ser fácil a priori. Con un buen uso de los silencios y una buena observación (más allá de la escucha activa con los oídos, sino una escucha con todo el cuerpo) seremos capaces de conectar con el coachee de forma que no se produzcan fugas o descompasamientos en el vínculo, haciendo gala de la C de Conexión de la palabra COACH.

 

  1. Referirte a ti mismo

 

Este es uno de los errores más comunes que puede cometer un Coach sin proceso personal, sin mirar su propio ego y esencia. Cuando un coach se refiere a sí mismo está desacreditando al Coachee y le está poniendo su mapa encima para que tome una página de su historia y la aplique a la situación que está viviendo el Coachee.

 

Una sugerencia aquí sería la Escucha activa y una buena práctica de Sostener al Coachee con su historia, sin añadir más. Corremos el riesgo de que el Coachee coja elementos de la historia del Coach y se los adueñe como suyos.

 

  1. Contenerte

 

Relacionado con ser blando, este error suele pecar de un extremo respeto al Coachee. No todo lo que el Coach piense debe quedarse en el tintero; un buen análisis del diálogo interno (valorar si es juicio o no, si es “rescatar” u “acompañar”) puede bastar para discernir lo que se debe contener y lo que no.

 

Puede ocurrir que nos vayamos de la sesión de Coaching arrepintiéndonos de no haber lanzado tal o cual pregunta. Si se está presente durante la sesión (hay muchos ejercicios para potenciar la presencia, como la respiración consciente conectada, el Mindfulness, la meditación) y con una buena escucha externa (e interna), las preguntas potentes que se necesiten, caerán solas, dejando la paja mental a un lado.

 

  1. Etiquetar a tu interlocutor

 

Este es uno de los errores más frustrantes, ya que cae en lo contrario del ESTADO COACH, que es el juicio y en la identificación del Coachee con algo a raíz de comportamientos (del Coachee) o creencias (del Coach).

 

Para no caer en este error, algo que no falla es mirar a la H (de Hold -Sostener-) de COACH. Todo con lo que viene el Coachee es válido y el rol del Coach es apadrinarle durante todo el proceso de Coaching.