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El cerebro cognitivo. La racionalidad y el pensamiento

La racionalidad o cognición, aun cuando se considera que muchos animales pueden tener conductas consideradas como inteligentes y ciertamente racionales, es la gran diferencia entre los humanos y la gran mayoría de animales.

 

La racionalidad o cognición se basa en cualquier construcción mental llevada a cabo mediante procedimientos racionales y tiene, por lo tanto, una estructura lógico-mecánica distinguible (razonamiento). Los procedimientos racionales son los que permiten resolver problemas, extraer conclusiones y aprender de manera consciente de los hechos, estableciendo conexiones causales y lógicas necesarias entre ellos. Discernimos dos tipos de razonamiento:

 

  • Lo llamamos razonamiento argumentativo cuando la actividad mental se corresponde con la actividad lingüística de argumentar.
  • Lo llamamos razonamiento lógico o causal cuando es un proceso de lógica mediante el cual, partiendo de uno o más juicios, se deriva la validez, la posibilidad o la falsedad de otro juicio distinto.

 

En general el raciocinio, nos permite pensar lógicamente, evaluar, entender y actuar para satisfacer algún objetivo o finalidad. Este es un punto importante: el razonamiento se enfoca desde la perspectiva de la maximización de la satisfacción (conseguir algo concreto) en el mínimo plazo.

Recuerda: el objetivo de la racionalidad es el de intentar mejorar de forma continuada.

 

La racionalidad no humana

 

No solo el ser humano puede usar la razón para evaluar la mejor manera de alcanzar un determinado objetivo, los animales de otras especies también pueden hacer razonamientos simples y en algunos casos complejos sobre cómo resolver un determinado problema. La cognición animal se ocupa de estudiar las capacidades mentales de los animales, entre ellas la capacidad de razonamiento.

Entre los ejemplos de animales en los que se han detectado cognitivamente conductas más complejas están, además de los primates, los delfines y otros mamíferos terrestres, y entre los invertebrados destacan los octópodos.

 

La racionalidad humana

 

La racionalidad humana surgió a partir de un conjunto de mecanismos cerebrales que permitían conductas más complejas, basadas en la percepción, la memoria y el procesado eficiente de nueva información y con el fin de favorecer la supervivencia (otra vez la supervivencia).

 

En el caso de los seres humanos, la sociabilidad y la tendencia de la especie a formar grupos de individuos emparentados entre sí y que son capaces de reconocer a sus parientes y formar alianzas llevó al desarrollo de capacidades sociales específicas que facilitarían el desarrollo del lenguaje humano y la capacidad de transmitir comportamientos complejos a las nuevas generaciones, que es la base de la evolución tecnológica humana.

 

El ser humano puede usar la razón para evaluar la mejor manera de alcanzar un determinado objetivo, no obstante el ser humano tiene otras formas de tomar decisiones o crear comportamientos, donde la racionalidad no parece que sea el principal conductor. Estas decisiones o comportamientos vistas como «irracionales», en realidad, esconden frecuentemente aspectos de racionalidad limitada y otras veces aspectos de imitación social. Otras, lo que esconden son comportamientos creados o inducidos desde los otros dos centros, instintivo o emocional, y posteriormente pasados por la razón, a modo de barniz o justificación.

 

Por ejemplo, Pedro ha decidido comprarse un coche y a la hora de elegir, compra uno muy caro porque le gusta y porque le hace sentir de una manera determinada (emoción), se explica a sí mismo y a los demás que el motivo es racional y que concretamente se lo ha comprado porque gasta poco.

 

Es decir, encontraremos que algunas conductas humanas parecen completamente «irracionales» (desde la perspectiva de la satisfacción a corto plazo), y que muy pocas son completamente «racionales» (en el sentido de maximizar la consecución de un objetivo). En el anterior ejemplo, si racionalmente tenemos como objetivo ahorrar, parece contradictorio comprarse un coche muy caro, ya que no estamos obteniendo la satisfacción desde ese punto de vista racional.